Tuyo es, mío no

Este deseo que hoy tropieza con tu ausencia Es como un brindis con la copa vacía. Estos silencios en viaje de ida y vuelta, Ruidosa nana para una noche eterna. Tú cabalgando, sentada en mi locura, Eras la reina del mar y sus tormentas. Igual de cierto que cuando éramos niños, Yo te dije: “Tómalo, tuyo es, mío no”. Hoy quisiera ser Tu amante, tu esclavo, Sentirme a la vez el hombre más libre. Tu esclavo para que sepas Que servirte es mi placer. El hombre más libre Para que nunca puedas tenerme del todo. Y así siempre ser Objeto de tu deseo.