Nunca la podré olvidar (Balada pa’ una puta)

Te conocí en aquel viejo cabaret. Pagué tantas veces por subir la escalera que lleva a tu habitación. Pasamos noches entre la lujuria y el alcohol. Nunca tuve nada mejor. Sin darnos cuenta algo nos debió enredar. Pero lo bueno, como el último trago de una copa, siempre es fugaz. Ya era de día. Me dijiste “tengo que marchar”. Aquella sonrisa roja de carmín, la mirada triste al decir adiós. Nena, nunca la podré olvidar.