Noche de viernes

Ojos negros de rimel, rojo intenso en tus labios. Lista para bailar en el filo de la noche. Una vez más quieres romper la rutina, unas copas y algo más te ayudarán a olvidar. El pesado de tu padre te dice que no vengas tarde mientras agita la mano y tu cierras la puerta antes de que se arrepienta.   Solo la luna te vigilará, mágica noche de viernes.   Los gatos acechan sobre los tejados. Corren los minutos, se cruzan los deseos. Acariciando un vaso largo, diluyendo la mirada en su contenido. Por fin, a solas con él en un portal ¡no está mal! pero el chico está pasado y no funciona, otra vez será.   Sólo la luna te vigilará, mágica noche de viernes.   Fría y desnuda se arrastra la mañana desvaneciendo hechizos e ilusiones. Cada noche esperando algo nuevo, para que al fin casi siempre suceda lo mismo. Bajando de todo subes las escaleras – ¡qué fuerte! – mientras buscas las llaves cruzas los dedos, que la fiera no se despierte.   Sólo la luna te vigilará, mágica noche de viernes.