Huyendo del gris que mata

Una nube de dulce tristeza vino a enredarse en tus pestañas de amanecer. Un arco iris perfila tus labios de niña. Has tatuado en mi piel tu cuerpo de lluvia y sol.   Encierro a mis demonios. Rezo entre tus piernas, sol de otoño. Soy un náufrago en tus brazos, huyendo del gris que mata.   Hay lágrimas bailando por las ventanas de este Bilbao que nunca duerme. No necesito paraguas si estás conmigo. Son tus caricias destellos que alumbran noches sin luna.   Encierro a mis demonios. Rezo entre tus piernas, sol de otoño. Soy un náufrago en tus brazos, huyendo del gris que mata.