Aunque aún siga siendo de noche

Bailábamos despreocupados, cuando llegó la tormenta al paraíso. Y, de una negra nube de miedo, llovieron penas y derrotas. Alí Babá y sus cuarenta ladrones brindaban felices en su cueva. ¡Malditos cabrones! ¿Quién pagará tanto dolor? Como un náufrago a su tabla me abrazo fuerte a la esperanza de alcanzar tu playa al fin. Y mientras tanto nado y nado sabiendo que tú estás ahí. Aunque aún siga siendo de noche.