Apagué la televisión

Tumbado en la cama viendo la televisión. Un cigarro y otro, una cerveza y otra más, consumiendo el tiempo con desgana. ¡Que se parta el cielo en dos, a ver si me espabilo ya!   Esta es una historia gris con final feliz. ¡Una genial idea: apagué la televisión! y la bruja del aburrimiento se me insinuó. Un brebaje me ofreció, con su varita me atizó.   Unas gotas de pasión, riesgo e improvisación, mala leche, cariño, y un chorrito de alcohol. A veces, muy de vez en cuando, la vida te sorprende bien y aquí estoy goloseando en tu cuerpo divino.