A mi pequeña María

Era María el travesti más golfo del lugar. Con mucho, la mujer más bonita. Y yo tan sólo un chico del barrio, eso sí ,el peor bicho sobre el asfalto. En la comisaría nos conocimos. Si Dios nos hizo, la poli nos juntó, y esa costumbre tuya de hacerlo en cualquier lugar: entre rejas, en el ascensor… Días que al morir hay luces negras en la noche, hay luces negras en la noche, hay luces negras en la noche. Dicen que aquella estrella es el carmín de tus labios. En el confesionario estuviste tan inspirada porque aunque puta siempre fuiste muy santa. En un cajero y sin tarjeta, bajo la mesa y en el tren, junto al mar, sobre un bote en la ría. Te fuiste sin decir adiós. Era tu estilo, siempre me gustó. Me cuentan que ya no eres de este mundo. Entre rejas, en el ascensor… Días que al morir hay luces negras en la noche, hay luces negras en la noche, hay luces negras en la noche. Dicen que aquella estrella es el carmín de tus labios.