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Doctor Deseo



'Es como un brindis con la copa vacía.'

Es sólo la necesidad

No necesito tener fe

para moverme.

Es sólo la necesidad,

es que estoy vivo.

La mala leche,

como el respirar,

es sólo la necesidad,

es divertido.

 

Del plato de la imbecilidad,

que está de moda,

me quieren hacer tragar.

No tengo hambre.

Y con las cosas del poder

yo estoy enfrente.

Es sólo la necesidad,

es pura higiene.

 

Me siento un equilibrista

bailando entre tus sueños

equidistantes con los míos.

¡Cómo me gustas!

Abro una puerta y estás tú.

Hermana curiosidad

vamos a abrir otras muchas más.

Es un buen juego.

 

Demasiadas veces son

las que te odio,

y muchas veces más

las que me odio.

Y sin embargo,

niña imposible,

te necesito.

Ahora me sobran las palabras,

ahora me faltan.

¡Cómo decirte!

que me encantas.

 

Es sólo la necesidad.

Es sólo la necesidad.

Es sólo la necesidad.

 

¡Es que estoy vivo!

 

Esta noche (esta puta noche)

La oscura cadencia de la sangre,

el laberinto de la memoria,

y el niño que se ahoga

en la sucia charca del tiempo que

rumia sin sentido

la cajita de las ilusiones

y pinta con hiel la sonrisa

retorcida, casi rota.

¡Cuánto ruido corre por la cabeza!

Sordo murmullo que no ha de parar.

En el dial de mis neuronas

no encuentro la frecuencia que

ponga olas de mar

que acaricien la arena,

suave brisa que calme el dolor

de esta noche,

esta puta noche.

Huela el sudor de tu cuerpo

en las noches de mágia

al aroma del sol, tatuado en tu vientre

y me olvide de esta puta noche.

Es tan estrecha la senda

que te arrastra hasta el final del sueño.

Muerde tanto la herencia

de un tiempo olvidado ya.

Paraíso de la paz

inventado para jodernos bien,

ahora y en la hora

de nuestra muerte,

amén señor.

¡Cuánto ruido corre...

 

Llueve en Bilbao 

Hay un paraguas roto en la basura.

Tengo las zapatillas tan gastadas.

Recojo trozos de un espejo partido.

Todos los días dicen que sale el sol,

yo hoy no lo he visto.

Llueve en Bilbao.

El día saluda pálido y gris.

La noche se fue entre los tejados.

¡Qué solos tu y yo!

Abro los ojos y miro cansado.

Hay una lágrima que juega en la cara.

Ando despacio, ya no te alcanzo.

Todos los días dicen que sale el sol,

yo hoy no lo he visto.

 

Un mar en medio

El mar se esconde.

La noche oculta tus claros ojos negros.

Un cuerpo ingenuo,

un turbio sueño.

Un mar en medio,

la eterna sensación de nunca poder llegar,

un punto oscuro,

locura del deseo.

El mar se rompe,

nado cansado hacia una orilla que se aleja,

no puedo más,

me arrastra la corriente.

Un mar salvaje

agita sin piedad un cuerpo destrozado.

Busco en la arena,

te pierdes en la niebla, entre la niebla.

La tarde se escapa y tú no estás,

perdido en mi coche una vez más,

un sueño imposible y, quizá,

tan sólo una lágrima por ese amor.

Una vez más

Voy, me pierdo en tus ojos y

dejo mi vida en tu cuerpo una vez más.

Soy quien baila en tu noche sin parar,

quien quema tu cama y arde contigo.

 

Tengo una cuerda floja para ti.

Puedes ponértela al cuello o jugar

conmigo.

Sólo te ofrezco una duda y la ocasión

de subir hasta el cielo y revolcarte en el

barro.

 

Y dibujo mi gesto preferido para ti

y busco la palabra con la que llegar hasta

tu cuerpo.

Una vez más.

 

Pudo haber estado muy bien

y sin embargo se acabó.

 

Un vals desafinado

Girando entre las notas rojas,

de un vals desafinado,

borrachos en la eternidad.

Pusimos tantas ganas

bailando en el lugar

donde lo bueno nunca tiene fin.

La banda no dejaba de tocar,

y todo parecía tan fácil.

Tropezábamos y un beso

arrastraba una sonrisa,

y todo parecía tan fácil.

Un día la música dejó de sonar…

Esta noche negra

es aún más negra,

porque tu mirada

ya no me hace estremecer.

Luna indiferente,

gritos de silencio,

que cabrón destino,

que cuando estamos juntos

vivo sin ti.

Las tenues luces del local

bailaban como estrellas locas

en el firmamento de tus ojos.

Tu muslo entre mis piernas

marcaba el compás acelerado

de nuestra canción.

La banda no dejaba de tocar,

y todo parecía tan fácil…

 

Que no se me escape nada

La niña de rojo

que dibuja esquinas,

que vende su gracia

por veinte monedas

Se parece a mí.

 

Tarde plañidera

de gris apatía,

vulgar agonía

con anestesia

de televisión.

 

Ese leve gesto

que anuncia tormenta.

Me pongo a cubierto

porque tú, mi cielo,

tiras a matar.

 

El cielo cayó

sobre mi cabeza.

Respiro y aprendo

para que otra vez

lo pueda esquivar.

 

Que no haya injusticia.

Que no sea mía,

ni dolor ajeno,

ni sueño imposible

por el que luchar.

 

Siento que un “no sé”

quema en la garganta.

Imagino puentes.

La noche es eterna,

absurda y cruel.

 

Que no se me escape nada.

Que no pierda un segundo,

aunque éste sea triste.

 

Con cierta torpeza

desnudo los miedos

que pueblan mis sueños,

porque así desnudos

me dejan en paz.

 

Y aquella caricia

que hoy sólo es recuerdo,

un mapa difuso,

memoria que duele,

necesario adiós.

 

Nunca la podré olvidar (Balada para una puta)

Te conocí en aquel viejo cabaret.

Pagué tantas veces por subir

la escalera que lleva a tu habitación.

Pasamos noches entre la lujuria y el alcohol.

Nunca tuve nada mejor.

Sin darnos cuenta algo nos debió enredar.

Pero lo bueno, como el último trago de una copa,

siempre es fugaz.

Ya era de día. Me dijiste “tengo que marchar”.

Aquella sonrisa roja de carmín,

la mirada triste al decir adiós.

Nena, nunca la podré olvidar.

 

Ni naiz (Xabier Lete)

Ni naiz

erreka zikinen iturri garbiak

aurkitu nahi dituen poeta tristea.

Ni naiz

beste asko bezala neguko eguzkitan

hotzez hiltzen dagoen gizon bakartia.

Ni naiz hostorik gabe gelditzen ari den ardaska lehorra.

Ni naiz pasio zahar guztiak kiskali nahi dituen bihotz iheskorra.

 

Ez zaidazu galdetu gauza ilun guztien arrazoi gordea,

nora ote dijoan denbora aldakorrak daraman bidea.

 

Ni naiz

borrokaren erdian ilunpetan etsita

amore ematen duen pizti bildurtia.

Ni naiz

ezerezetik ihes munduaren erdian

ezin aurkitutako amets urrutia.

Ni naiz irrifar bakoitzean gaztetasun hondarrak galtzen dituena.

Ni naiz itsasoko haizeak gogor astintzen duen lainoen negarra.


Ni naiz (Xabier Lete)

Yo soy
el poeta triste que quiere encontrar
las fuentes limpias de los arroyos sucios.
Yo soy
el hombre solitario que se está muriendo de frío
al igual que otro
s muchos, bajo el sol del invierno.
Yo soy la ramita seca que se está quedando sin hojas.
Yo soy el corazón huidizo que se quiere abrasar
con todas las antiguas pasiones

No me preguntes la razón oculta de todas las cosas oscuras,
o adónde va el camino que sigue el tiempo inestable.

Yo soy
la bestia cobarde que se rinde desesperado

en la oscuridad en mitad de la batalla.
Yo soy
el sueño lejano que no se puede encontrar
en medio del mundo, huyendo de la nada.
Yo soy
el que pierde los restos de su juventud con cada sonrisa.
Yo soy el llanto de la niebla que el viento del mar bate con fuerza.

Ahora que estás dormida

Ahora que estás dormida

y recorro entre sombras

las luces de tu piel.

Aunque a veces me duelan

las aristas del miedo

que me aleja de ti.

 

Que corro a buscarte,

que escapo de ti,

que bailo silencios,

mi niña de siempre.

 

Quizás tú seas

lo único indispensable,

querida, cierta y puta soledad.

 

Un paisaje de nieve se acuna en la niebla

con luces de abril,

que vive en tus ojos,

llora por las esquinas

lunas de ensoñación.

 

Atrapado en tu silencio...

Atrapado en tu silencio...

 

De terciopelo y tristeza

es el sabor de tus besos

cuando rozan mi piel.

 

Si me va bien contigo,

pedacitos de sol

endulzan las penas.

 

Que corro...


Abrázame

Cuando la copa de los sueños

está vacía,

y miles de abejas jugando en las tripas

me roban las noches.

No me dejes solo,

que ahora soy tan pequeño,

y cuando despierto de una pesadilla,

nada cambia,

todo sigue igual.

Abrázame, abrázame,

y no me digas nada.

Que esta tristeza no me abandona,

y este miedo duele más.

Abrázame, abrázame,

y no me digas nada.

Que esta tristeza no me abandona,

y este miedo duele más.

Abrázame, abrázame…

Como una noche

de invierno en Noruega,

un manto de escarcha,

un corazón desnudo,

tortura de vida.

No me dejes solo,

que ahora soy tan pequeño,

y cuando despierto de una pesadilla,

nada cambia,

todo sigue igual.

 

Un mar de cerezas

Un mar de cerezas

se quema en silencio

cuando el sol se ahoga

al borde del horizonte.

 

Y ahora que la noche

enreda entre las basuras,

y la vieja dama del blues

se cuela por la ventana...

 

Quisiera decirte niña que,

quisiera decirte

que seas mi amiga,

a veces amante

y olvidar

tanta estupidez sobre el amor.

 

Y tu boquita

es un pecado,

arte sobre la piel.

Tatúa cielos

y me aleja

del reino de la estupidez.


Au revoir, nire maitia (Sonia González Sumendi)

Sirenak daude kalean

beldurra furgoneta kristalean

Bilbotik Algeriara

Esposatuta Mohamed

espaloitik Joseba.


Merkatu zurian sartuta

Hegoalde berotik datozenentzat

ez dago irteera askorik

Zegan, Mohamed?

Bost mila gramo erdia.


Bost mila gramo erdia

Bost mila gau zure ezpainetan

sexu usaina

desioaren ilargia

zure azal beltza

ez dut ahaztuko.


C’est la vie, mon amour,

c’est la vie.

Au revoir, nire maitia.


Hasta la vista, mi amor

Hay sirenas en la calle.

Miedo en el cristal de la furgoneta.

Desde Bilbao a Argelia,

esposado Mohamed.

Desde la acera, Joseba.

 

Metido en el mercado blanco,

no hay muchas salidas

para los que vienen del cálido sur.

¿A cuánto, Mohamed?

Cinco mil, medio gramo.

 

Cinco mil, medio gramo.

Cinco mil noches en tus labios.

Aroma de sexo.

Luna del deseo,

no olvidaré tu piel negra.

 

C’est la vie, mon amour,

c’est la vie.

Au revoir, nire maitia.


En tu rincón

Si lo que antes parecía amor

ahora es una guerra,

trincheras de silencio y rencor.

¿Quién dijo que esto es el plato mejor,

la sal de la vida, ternura, color?

¡Maldito imbécil!

 

Si los perros tienen pulgas

los hombres problemas

y tú no eres menos, mi amor.

El mar no está en calma,

¡el cielo tan gris!

El fuego que quema también da calor.

Será necesidad.

 

Busco una luz que ilumine

los sueños perdidos,

que me enseñe a jugar

con la locura en tu rincón.


Suspira … y conspira

La niña que entre sábanas y sueños

juega con caricias,

respira pecados.

Estrella y guionista

de historias prohibidas

con sabor a piel.

 

Con gracia, descaro y picardía

destroza futuros

que no necesita.

Suspira y conspira,

y con la yema de un dedo

hace que pare el mundo.

 

Como una gata perezosa

se estira y respira.

Deshoja una canción,

y un río salvaje

desborda aromas

de noche y sudor.

 

Golosa e indolente saborea

su caramelo

de dulce presente,

y un coro de cometas

estalla y salpica,

danza del placer.

 

No hay

ni tú, ni yo, ni el otro.

Y ahora somos otra cosa

más golosa,

más hermosa.

No hay

más eternidad

que este instante

 

Y ahora somos otra cosa

más golosa,

más hermosa.

 

En el sol de tus ojeras

Gotas de rocío azul

juegan por tu maquillaje.

La sonrisa del payaso

no puede ocultar otra derrota.

 

En la cara oculta de tu luna

vive la fragilidad.

Escondida en siete velos

yo la quisiera disfrutar.

 

En la suave curva de tu vientre

mi cara descansa en el olvido.

Se deshace mi soledad

en el sol de tus ojeras.

 

La noche ayuda

La noche ayuda a olvidarse de un amor.

Viejas heridas se suavizan con alcohol.

Una sonrisa, todo vuelve a empezar,

un giro nuevo y me olvido del reloj.

La luna sólo fue testigo de ocasión,

junto a la acera una flor se marchitó.

Sueño despierto, tus labios rozan mi piel,

bajo la guardia y me dejo acorralar.

Una y mil veces volveré a empezar.

Es la torpeza lo que nos une a ti y a mi.

Niña antes de que me digas adiós,

haz que esta noche sea, siempre, la mejor.

 

Gotas de dolor... ...un charco de olvido

Quizá septiembre

más que el principio, fue un final

y aquel verano

perdió sus hojas y algo más.

Quince ella,

la otra dieciséis.

Una estación,

vías que llevan a un adiós.

Dos ojos negros

clavados tristes a un cristal

¡sueños que has de aparcar!.

Después de haber

inventado juntas

días y noches,

cada segundo,

calles, caricias, lluvia

y algo de alcohol.

Castillos negros

sobre la arena,

banderas que hablan

de mil piratas,

pecados nuevos

y una rebelión.

Gotas de dolor...

un charco de olvido.

Gotas de dolor...

un charco de olvido


Una mujer rota

Reina en los arcenes,

los lobos siempre al acecho.

Viniste del sur

buscando los cielos

de la televisión.

Huir de lo malo

para encontrarte lo peor,

promesas robadas

y al cambio oficial,

sueños por pesadillas.

Las dos de la mañana,

junto a la carretera,

es año nuevo y sin documentos.

Una mujer rota,

bajo una manta roja,

zapatitos de tacón

y doce puñaladas.

Saltar los muros del paraíso

tiene un precio muy caro.

Siempre hay un cabrón

con cara de amigo

que acabará siendo tu dueño.

Huir de lo malo

para encontrarte lo peor,

promesas robadas

y al cambio oficial,

sueños por pesadillas.

Las dos de la mañana,

junto a la carretera,

es año nuevo y sin documentos.

Una mujer rota…

 

Encadenado a tus juegos

Bailan los sentidos

al son de tus dedos.

Cautivo y morboso

naufrago en tu cuerpo.

 

Un metro de cuerda,

el poder en tus manos.

Esclavo de lujo,

bendito desorden.

 

Perlas de sangre

derrama tu copa.

Cóctel de gozo

siempre en su medida.

 

Dame, niña, que me gusta.

Dame suave, pero dame.

Que esta noche quiero estar

encadenado a tus juegos.

 

Huyendo del gris que mata

Una nube de dulce tristeza

vino a enredarse en tus pestañas de amanecer.

Un arco iris perfila tus labios de niña.

Has tatuado en mi piel

tu cuerpo de lluvia y sol.

 

Encierro a mis demonios.

Rezo entre tus piernas, sol de otoño.

Soy un náufrago en tus brazos,

huyendo del gris que mata.

 

Hay lágrimas bailando por las ventanas

de este Bilbao que nunca duerme.

No necesito paraguas si estás conmigo.

Son tus caricias destellos

que alumbran noches sin luna.

 

Encierro a mis demonios.

Rezo entre tus piernas, sol de otoño.

Soy un náufrago en tus brazos,

huyendo del gris que mata.

 

Hay cuentos aún por inventar

Andar a ciegas sobre un tejado

tropezando en la oscuridad.

¿Quién dijo que no es más divertido

que seguir los caminos marcados?

 

Resbalando por tu cuerpo,

rociado por la confusión.

Es la duda mi bufanda,

es tu miedo mi dolor.

 

Mirando al mar

las tormentas salpican despejando la estupidez.

Tiro de la cadena

y digo adiós a mi trocito de realidad.

Hay cuentos por inventar.

Hay cuentos aún por inventar.

 

Disparo al poli que habita en mí,

escupo sobre Peter Pan.

Desobediencia para merendar

y habilidad pa tropezar con el lobo.

 

Ahora no,

ahora sí,

esta rayita va por ti.

Es la duda mi bufanda,

es tu miedo mi dolor.

 

Mirando al mar...

 

Corazón de tango

Tuviste que decirme adiós.

Calles hundidas a mis pies,

pa echarte en falta hasta la muerte.

Y yo bailando al ritmo de mis zapatos negros

como una veleta fiel al viento.

Corazón de tango, tengo el cuerpo de jota

y soy aprendiz de sinvergüenza

que en brazos de la soledad vendió

su alma al diablo

y aquí tú y yo brindando por un adiós.

 

Vamos a engañarnos y dime mi cielo

que esto va a durar siempre.

Perderme en tus brazos, dulce locura,

tú, mi droga más dura.

 

Corazón de tango.

 

Canción del pirata

Me agarro fuerte

a mis tripas y emociones

y quiero, una vez más,

seguir fuera del camino,

perdido, a la deriva,

niña, vámonos.

Luz de misterio

del faro de ningún lugar.

Banderas negras,

heridas y naufragios

no frenan mi destino

hacia una playa más.

Desplegar velas y a volar,

el estigma del pirata por bandera

¿Pa qué más?

Mar de cuchillos,

cielo sin fin

y pongo popa a tu querida estupidez.

Nos gusta la pelea

¿Qué importa la victoria?

Quiero sentir la piel.

Por un palmo de aire,

por un metro de mar...

¡Ten cuidado!


Sueños gastados

Se me han quedado pequeños los zapatos

y algo me dice

que hay que irse de aquí.

En la estación,

junto al fracaso y la esperanza,

espero un tren

que no sé a dónde va.

Cambiar de piel,

mover el culo una vez más,

metamorfosis con dolor.

¿Dónde coño hay un lugar

donde estar bien?

Que vamos rodando

por la cuesta abajo,

y no aprendí a usar los frenos.

Si vivir consiste en

hacerse más viejo,

sólo nos queda ser

un poquito más listo que ayer.

Y tantas cosas

que ayer fueron divertidas,

hoy sólo son

sueños gastados.

Por la avenida de los fugitivos

voy paseando hacia el infierno.

En misión de apostolado,

quise follarme al mundo,

y ahora que he perdido la fe,

¿dónde coño hay un lugar

donde estar bien?

Que vamos rodando

por la cuesta abajo…

 

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