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GOTAS DE DOLOR... ...UN CHARCO DE OLVIDO (1995)
Soy un animal
Hace calor.
El viento se paró.
Un cielo en lucha
se tiñe de negro.
Toda mi piel se excita
y brilla el gris,
animal que acecha,
que intuye la tormenta.
Un resplandor rasga la bruma,
un trueno explota, y otro más.
Es la señal,
la danza empieza ya.
Golpea el viento sin piedad,
la lluvia grita su canción
y el buen danzante se agita
y pide más.
Bailando entre la tormenta
me siento bien.
Giro y salto, casi vuelo
corriendo por los tejados.
Soy un animal.
Baile de sombras
habla el silencio
y siembra dudas en el mar.
Baile de sombras,
terca e inevitable vecindad.
Unas que marchan,
muchas que llegan, alborotan,
la incertidumbre
se instala en tu habitación.
Agarra fuerte esa rosa
¡es necesario sangrar!.
Como perro panza arriba
Se ha parado el tiempo
enredando en tu cuerpo
mi cielo.
Como perro panza arriba
me abandono a tu querer,
leve roce,
delirio de placer y olvido.
El hombre asustado
desnuda sus miedos y crece.
El niño escondido
ronronea a tu oído
susurrando caricias,
arañando palabras y...
Todas las miserias
al otro lado de la ventana
contemplan con envidia
el hechizo que nuestros cuerpos ha invocado,
chispas de magia y sudor.
Ni un trocito de piel,
ni el poro más alejado,
se escapan a tus mordiscos.
Lágrimas y sonrisas gimen
en la hoguera
de esta locura que nos quema.
Un pitido asesino
se clava en mi cerebro:
es el despertador.
Y en un solo instante
tan sólo queda en la memoria
jirones de un sueño...
Gotas de dolor... ...un charco de olvido
Quizá septiembre
más que el principio, fue un final
y aquel verano
perdió sus hojas y algo más.
Quince ella,
la otra dieciséis.
Una estación,
vías que llevan a un adiós.
Dos ojos negros
clavados tristes a un cristal
¡sueños que has de aparcar!.
Después de haber
inventado juntas
días y noches,
cada segundo,
calles, caricias, lluvia
y algo de alcohol.
Castillos negros
sobre la arena,
banderas que hablan
de mil piratas,
pecados nuevos
y una rebelión.
Gotas de dolor...
un charco de olvido.
Gotas de dolor...
un charco de olvido
Alicia en Bilbao
Alicia tiene una novia,
se muere en Nanclares.
Sus lágrimas tiñen de rojo la Ría.
Donde un grupo de niños
juegan a las damas
hay ratas gordas,
peludas como tu padre.
La reina bigotuda
se dedica con ternura
a joder a sus vasallos
¡es Navidad!
Llueve, llueve, sigue lloviendo,
se oxidan los corazones,
se alegran las ranas.
¿Quién diría? es mejor
el perfume del triunfo
al dolor en tus ojos.
Alicia es inocente
como una bruja,
sortea sin miedo
las alcantarillas de esta ciudad.
El viejo Sabino toca el culo a Mari Jaia
que con cierto desdén
se ríe y pasa.
Las putas divertidas
ocupan la Gran Vía,
y los banqueros
calientan sus posaderas
junto a una vieja estufa
en los prostíbulos del Arrabal.
Mundo del revés
dónde lo hallara.
¡Quién diría? es mejor
el perfume del triunfo
al dolor en tus ojos.
Alicia se desliza
curiosa entre calles
Salamalikun-Ongi etorri,
donde el deseo
busca a tientas la realidad,
y las sardinas lucen sus pantorrillas.
En el pajar de las agujas
se ha perdido una caricia,
sangra la niña
que con insistencia sigue buscando.
Van cambiando de piel
estas serpientes
que mantienen intacto
el mismo veneno.
¿Quién diría? es mejor
el perfume del triunfo
al dolor en tus ojos.
Tracy lord
Ailegatzen naiz berandu, inor barik eguzkiaz
eta bideoan zaituet
Tracy Lord, ta besteok
pantailan.
Tracy Lord, orgasmo batean.
Silikona edo haragi
begiari zer ardur deutso
eskuek eitten dabe lan.
Tracy Lord ta besteok
pantailan
peta eskuan, bestean zakila.
“Voyeur” entzat janaria.
Sua ta fantasia
obsesioa da
Hauxe da pornografia
but I like it!
Tracy Lord
Llego tarde,
solo y con el sol
y os tengo en el vídeo
Tracy Lord y l@s demás,
en la pantalla.
Tracy Lord, en pleno orgasmo,
Silicona o carne?
al ojo poco le importa.
Son las manos las que trabajan.
Tracy Lord y l@s demás,
en la pantalla.
En una mano un peta, en la otra la polla.
Esto es sólo pornografía,
Pero me gusta.
Comida para “voyeurs”.
Fuego y fantasía.
Es una obsesión.
Esto es sólo pornografía,
Pero me gusta.
A mi pequeña María
Era María
el travesti más golfo del lugar.
Con mucho, la mujer más bonita.
Y yo tan sólo un chico del barrio,
eso sí ,el peor bicho sobre el asfalto.
En la comisaría nos conocimos.
Si Dios nos hizo, la poli nos juntó,
y esa costumbre tuya
de hacerlo en cualquier lugar:
entre rejas, en el ascensor...
Días que al morir
hay luces negras en la noche,
hay luces negras en la noche,
hay luces negras en la noche.
Dicen que aquella estrella
es el carmín de tus labios.
En el confesionario
estuviste tan inspirada
porque aunque puta
siempre fuiste muy santa.
En un cajero y sin tarjeta,
bajo la mesa y en el tren,
junto al mar, sobre un bote en la ría.
Te fuiste sin decir adiós.
Era tu estilo, siempre me gustó.
Me cuentan que ya no eres de este mundo.
Entre rejas, en el ascensor...
Días que al morir
hay luces negras en la noche,
hay luces negras en la noche,
hay luces negras en la noche.
Dicen que aquella estrella
es el carmín de tus labios.
Esta noche (esta puta noche)
La oscura cadencia de la sangre,
el laberinto de la memoria,
y el niño que se ahoga
en la sucia charca del tiempo que
rumia sin sentido
la cajita de las ilusiones
y pinta con hiel la sonrisa
retorcida, casi rota.
¡Cuánto ruido corre por la cabeza!
Sordo murmullo que no ha de parar.
En el dial de mis neuronas
no encuentro la frecuencia que
ponga olas de mar
que acaricien la arena,
suave brisa que calme el dolor
de esta noche,
esta puta noche.
Huela el sudor de tu cuerpo
en las noches de mágia
al aroma del sol, tatuado en tu vientre
y me olvide de esta puta noche.
Es tan estrecha la senda
que te arrastra hasta el final del sueño.
Muerde tanto la herencia
de un tiempo olvidado ya.
Paraíso de la paz
inventado para jodernos bien,
ahora y en la hora
de nuestra muerte,
amén señor.
¡Cuánto ruido corre...
Isla de cielo
Es tu mirada el silencio
que calma mis dudas.
Isla de cielo, tormentas
que en tu puerto he de olvidar.
Maldigo al mundo, a sus garras,
a esta mentira que mata.
Hazme un hueco entre tus sueños.
Corro a esconderme en tu cuerpo.
Nado en las aguas que me dibujas,
dulces engaños tejen las redes,
y en la distancia bebo el recuerdo
de esa niña inquieta
que me roba el sueño
que oculta una guerra tras
sus ojos claros.
Amor brujo que a la suerte debo
complicado enigma
de un tesoro y su playa.
Sabes que esta noche
has salpicado mis sueños,
que aceleras mi mente
que inundas mi imaginación.
Último vis-à-vis
Un sol de invierno
se arrastra dolido y sangra
sobre una estepa
una y mil veces repetida.
Es la ventana que contempla un adiós,
marco de rejas, infierno inútil.
Tú y yo apurando
con torpes caricias,
estas dos horas de sudor y lágrimas
¿Qué importa la razón o el porqué
de este final que no se acaba nunca?
¡Maldita desesperación!
Un timbre pone el punto y final,
vuela mi vida, no digas adiós.
Ahora me queda el dolor del recuerdo
y algo que crece:
un odio inmenso.
¿Cómo escapar de aquí?
¿Cómo escapar del fin?
Canción del pirata
Me agarro fuerte
a mis tripas y emociones
y quiero, una vez más,
seguir fuera del camino,
perdido, a la deriva,
niña, vámonos.
Luz de misterio
del faro de ningún lugar.
Banderas negras,
heridas y naufragios
no frenan mi destino
hacia una playa más.
Desplegar velas y a volar,
el estigma del pirata por bandera
¿Pa qué más?
Mar de cuchillos,
cielo sin fin
y pongo popa a tu querida estupidez.
Nos gusta la pelea
¿Qué importa la victoria?
Quiero sentir la piel.
Por un palmo de aire,
por un metro de mar...
¡Ten cuidado!
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