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Doctor Deseo



'es más divertido masturbarse que ver la televisión'

FUGITIVOS DEL PARAÍSO (1992)

Desde el centro del huracán

La copa de los lamentos se te ha gastado ya.

La última lágrima vuela en silencio, ya no te

quedan más.

Ni aquel imbécil que dijo “querer es poder”

ni verte ahí tan tirao.

Mover el culo es difícil cuando la impotencia

te atrapa,

aunque también

la rabia quema el cuerpo,

agrieta los muros, aprieta el detonador.

La mala leche es sin duda un buen camino

a seguir.

 

Agarra la suerte por la solapa,

salta al vacío, grita al silencio.

Desde el centro del huracán,

desde el centro del huracán,

desde el centro de este huracán grita por ti.


Panfleto nº 13

Sentirse como una puta y mirar alrededor.

No hace falta ser muy listo, nos han jodido bien.

Días contados, horas repetidas,

mercaderes de futuro ¡maldita ilusión!

Calle de la desolación, caminos marcados.

 

Trabajar o divertirse, espejismos de felicidad.

Una vuelta y otra más, para seguir siempre igual.

Atado a la rueda de tu LIBERTAD

corres como un idiota huyendo hacia el AMOR.

Camino del futuro, camino de la muerte.

 

Esa lágrima, niña, que corre por tu mejilla,

es, con mucho, lo mejor, quizá lo único cierto.

 

Mirarse una vez más al ombligo y desear

sueños de colores hechos para ti.

¡Es tan frío el silencio y turbia esta soledad!

muere la noche roja y duele el amanecer,

viejo como la Historia, oscuro y cansado.

 

Esa lágrima, niña...


Fugitivos del paraíso

La calle observa a una mujer gastada

que cansada espera deshojando a la noche.

Una celda desnuda pone marco a tus

sueños.

¡Apostaste tan fuerte, y la baraja marcada!

 

El dulce chico de los ojos tristes

va a matar a su padre, no le deja ser mujer.

Ella sólo tiene quince años,

negro el futuro, polvo blanco en las venas.

¿Qué más? ¿qué más?...

 

Fugitivos del Paraíso.

Alguien vomita en tus ojos,

¡es tan fácil olvidar que...!

Fugitivos del Paraíso.

Sangra la ciudad por tus venas de rabia.

 

Siete años de paro, una pistola en la mano,

cuando la impotencia se transforma en

venganza.

He visto a un niño roto en la acera:

quiso escaparse del mundo, ha volado diez

metros.

El dulce chico...


Una vez más

Voy, me pierdo en tus ojos y

dejo mi vida en tu cuerpo una vez más.

Soy quien baila en tu noche sin parar,

quien quema tu cama y arde contigo.

 

Tengo una cuerda floja para ti.

Puedes ponértela al cuello o jugar

conmigo.

Sólo te ofrezco una duda y la ocasión

de subir hasta el cielo y revolcarte en el

barro.

 

Y dibujo mi gesto preferido para ti

y busco la palabra con la que llegar hasta

tu cuerpo.

Una vez más.

 

Pudo haber estado muy bien

y sin embargo se acabó.

 

Apagué la televisión

Tumbado en la cama viendo la televisión.

Un cigarro y otro, una cerveza y otra más,

consumiendo el tiempo con desgana.

¡Que se parta el cielo en dos,

a ver si me espabilo ya!

 

Esta es una historia gris con final feliz.

¡Una genial idea: apagué la televisión!

y la bruja del aburrimiento se me

insinuó.

Un brebaje me ofreció,

con su varita me atizó.

 

Unas gotas de pasión,

riesgo e improvisación,

mala leche, cariño,

y un chorrito de alcohol.

A veces, muy de vez en cuando,

la vida te sorprende bien

y aquí estoy goloseando en tu cuerpo divino.

 

Olas y naufragios

Fuera de las rutas en los mapas

dibujar el mar de nuevo a golpes.

Calle arriba, calle abajo

¿dónde se encuentra el jaleo?

 

Olas y naufragios,

mar de aburrimiento y miedo,

islas de placer

bajo tu cuerpo a golpes de cintura.

 

Juntos en la cuerda floja,

un mal paso y se acabó otra historia.

Un disparo a la cordura,

jugar con fuego hasta quemarse.

 

Olas y naufragios...

 

Corazón de tango

Tuviste que decirme adiós.

Calles hundidas a mis pies,

pa echarte en falta hasta la muerte.

Y yo bailando al ritmo de mis zapatos negros

como una veleta fiel al viento.

Corazón de tango, tengo el cuerpo de jota

y soy aprendiz de sinvergüenza

que en brazos de la soledad vendió

su alma al diablo

y aquí tú y yo brindando por un adiós.

 

Vamos a engañarnos y dime mi cielo

que esto va a durar siempre.

Perderme en tus brazos, dulce locura,

tú, mi droga más dura.

 

Corazón de tango.

 

Darle fuego a Bilbao! 

Hemos jugado entre basuras e ilusiones,

miedo y la necesidad de escribir torcido,

de andar al revés.

Robando noches, buscando entre lo prohibido,

sabores intensos, notas perdidas,

viejo blues de una tormenta.

 

Niña dame la mano,

ha llegado el momento de quemar Bilbao,

prender fuego al silencio,

decir que no, y empezamos de nuevo.

 

¡Darle fuego a Bilbao!

 

Calles cansadas, teñidas de aburrimiento,

idiotas de lujo. Me afilo las uñas,

defiendo mi esquina.

Golpeo la guitarra y olvido que tengo

los zapatos sucios. Cierro los ojos,

sé que estás aquí.

 

Niña dame la mano...

 

Tiemblo sólo de pensar en mi testiga de Jehová

Son las nueve de la mañana.

Llaman a la puerta ¡maldita sea!

Con la cara de morder

y las legañas bien situadas.

 

¡Santo cielo! es una aparición,

un angelito disfrazado de mujer.

Me quiere vender el más allá.

Me froto los ojos... no estoy soñando.

 

Ella me habla del Señor

y yo le hablo del rabo del diablo.

Tiemblo sólo de pensar

en mi testiga de Jehová.

 

Por ti yo sería un converso;

y tú recitándome la Biblia en verso.

Quizá, quizá, con mucho sacrificio...

mientras te miro con cara de vicio.

 

Tú me hablas de la salvación

y yo pensando en tu perdición.

No sé cuál es la razón

para estar dando largas al Paraíso.

 

Ella me habla...

 

Noche de viernes

Ojos negros de rimel, rojo intenso en tus labios.

Lista para bailar en el filo de la noche.

Una vez más quieres romper la rutina,

unas copas y algo más te ayudarán a olvidar.

El pesado de tu padre te dice que no vengas tarde

mientras agita la mano y tu

cierras la puerta antes de que se arrepienta.

 

Solo la luna te vigilará,

mágica noche de viernes.

 

Los gatos acechan sobre los tejados.

Corren los minutos, se cruzan los deseos.

Acariciando un vaso largo,

diluyendo la mirada en su contenido.

Por fin, a solas con él en un portal

¡no está mal!

pero el chico está pasado y no funciona,

otra vez será.

 

Sólo la luna te vigilará,

mágica noche de viernes.

 

Fría y desnuda se arrastra la mañana

desvaneciendo hechizos e ilusiones.

Cada noche esperando algo nuevo,

para que al fin casi siempre suceda lo mismo.

Bajando de todo subes las escaleras

- ¡qué fuerte! -

mientras buscas las llaves cruzas los dedos,

que la fiera no se despierte.

 

Sólo la luna te vigilará,

mágica noche de viernes.


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