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TAN CERCA DEL CIELO (1989)
Tan cerca del cielo
Es el gris, quien da tono a mi sonrisa.
Fiel compañero de tardes a la deriva,
mañanas sin rumbo, noches sin viento.
¿Cuál será el enigma a descubrir,
el paso clave, la barrera a destruir,
la calle escondida que lleva a tu cuerpo?
Entre ruido y cerveza
los días pasan sin más.
Todo cambia, deslizo la mano>
al límite de...
Donde acaban las medias
se enreda un deseo tan cerca del cielo.
¡Tan cerca del cielo!
Rabia por cada golpe no esquivado,
al escuchar “Chico, todo marcha bien”.
Suenan las doce; siento que algo se perdió.
Es por ti, por quien merece apostar
en este juego con la baraja marcada
y sentir que la suerte se sienta a mi lado.
Llueve en Bilbao
Hay un paraguas roto en la basura.
Tengo las zapatillas tan gastadas.
Recojo trozos de un espejo partido.
Todos los días dicen que sale el sol,
yo hoy no lo he visto.
Llueve en Bilbao.
El día saluda pálido y gris.
La noche se fue entre los tejados.
¡Qué solos tu y yo!
Abro los ojos y miro cansado.
Hay una lágrima que juega en la cara.
Ando despacio, ya no te alcanzo.
Todos los días dicen que sale el sol,
yo hoy no lo he visto.
Nunca la podré olvidar (Balada para una puta)
Te conocí en aquel viejo cabaret.
Pagué tantas veces por subir
la escalera que lleva a tu habitación.
Pasamos noches entre la lujuria y el alcohol.
Nunca tuve nada mejor.
Sin darnos cuenta algo nos debió enredar.
Pero lo bueno, como el último trago de una copa,
siempre es fugaz.
Ya era de día. Me dijiste “tengo que marchar”.
Aquella sonrisa roja de carmín,
la mirada triste al decir adiós.
Nena, nunca la podré olvidar.
Por necesidad rebelde
Si me pides el mar
en una copa, niña, lo tendrás;
pero no insinúes
qué será de mi al amanecer.
Perdí el último tren
por correr ciego tras un deseo;
aunque tengo muy claro
siempre, a quién he de tener en frente.
Sopla el viento en mi espalda,
él me guiará.
Por necesidad rebelde,
lucha sin final.
Siempre en el camino deseando llegar
a un lugar distinto y mejor.
Y una vez allí - ¡maldita sea! -
muevo el culo y escapo otra vez.
Dulce veneno
La noche es buena,
quiero que sea mucho mejor.
Ponerme bien, lejos del suelo.
Dulce sensación.
Robar la magia
extraña de los dioses.
Atravesar mil mares
en el mundo de las sombras.
Una estrella mágica en el paladar.
Tan sólo una hora para despegar.
Reír hasta el dolor,
mundo de placer.
Perder el tiempo,
o mejor pararlo.
Acariciarme...
que un escalofrío me atraviese.
La mano entre las piernas.
“Niña, si yo te pillara...”
Una tarde cualquiera de invierno,
escuchando a los Rolling Stones,
tumbado en tu cama, volando...
¡Qué dulce veneno!
Has debido de llorar
Sueños de princesa, turbia realidad.
No debiste nacer en el sitio ideal.
Es tan largo cada segundo
cuando sabes que el placer
se ha olvidado de ti.
Cuánta rabia entre los dientes.
Chica de las tardes grises.
Cuántas horas se clavaron en tu piel
antes de escupir al mundo,
que se olvide de ti.
Buscando, tal vez, lluvia para calmar
la sed de jugar de una niña sin más.
Fue tan larga y oscura la tormenta
y sentir que el calor, se ha olvidado de ti.
Has debido de llorar
pues la noche brilla en tus ojos de silencio.
Es difícil aceptar
ver romperse un sueño y otro en mil pedazos.
En el punto de mira
Hay un hombre apostado en el tejado
con un frío brillo en la mirada.
Su dedo acaricia un gatillo;
el mundo entero en el punto de mira.
La ciudad está a tus pies,
no está mal para empezar.
Ahora viene lo mejor,
vas a hacerla bailar.
Nadie hizo nada por ti,
si no fue para matar
cada sueño, cada sonrisa.
Ahora se van a enterar
de lo que se puede hacer
con veinte años de mala hostia.
¡Dispara ya!
La noche ayuda
La noche ayuda a olvidarse de un amor.
Viejas heridas se suavizan con alcohol.
Una sonrisa, todo vuelve a empezar,
un giro nuevo y me olvido del reloj.
La luna sólo fue testigo de ocasión,
junto a la acera una flor se marchitó.
Sueño despierto, tus labios rozan mi piel,
bajo la guardia y me dejo acorralar.
Una y mil veces volveré a empezar.
Es la torpeza lo que nos une a ti y a mi.
Niña antes de que me digas adiós,
haz que esta noche sea, siempre, la mejor.
Harto de esperar
La calle hoy
no lleva a ningún lugar.
Por más que busco en mi bolsillo
el miedo mató a la pasión.
Esta noche me cuesta estar sin ti.
La prensa anunciará
días grises, ¡Qué más da!
Como un naufrago en la orilla
yo te busco en mis recuerdos.
Esta noche me cuesta estar sin ti.
Harto de esperar, miro y ¿qué me queda?
Sólo tengo una vieja canción,
una sonrisa para hacerte venir,
bastante miedo y, a veces, la suerte de
fundir tu cuerpo de noche, al ponerse el sol.
Más allá de hoy
es todo tan incierto que
de la botella del ahora
necesito emborracharme.
Esta noche me cuesta estar sin ti.
Por más que intento no mirar
siempre encuentro algún idiota.
El mundo se divertirá
jugando a la ruleta rusa.
Esta noche me cuesta estar sin ti.
La chica del batzoki
La conocí a la puerta de un batzoki.
Ella venía de misa
y yo tomaba cerveza por la cara.
El himno del Athletic alteró mi corazón
y sus piernas redondeadas me excitaron.
Ella llevaba unos pololos de encaje,
una blusa blanca, las alpargatas y la faldas azul.
¡Cómo es la chica del batzoki, mi amor,
con su carita de rosa y luego tan fogosa!
Mi cerebro morboso, acelerado y espinoso,
hizo saltar la pasión
quemando varias neuronas, ¡oh qué calor!
Me guiñó un ojo a la entrada del servicio,
ella venía hacia mi,
y yo alucinado no sabía qué hacer.
Cerró la puerta encendiendo la pasión
y una hora después,
me sacaban de allí hecho polvo.
¡Cómo es la chica del batzoki, mi amor,
con su carita de rosa y luego tan fogosa!
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